A friend was waiting to hear about the results of a job interview. He hadn’t heard in a while and he asked me, “how long before I should start worrying?”
Of course, the answer is, “you should never start worrying.”
Worrying is not a useful output. Worrying doesn’t change outcomes. Worrying ruins your day. Worrying distracts you from the work at hand. You may have fooled yourself into thinking that it’s useful or unavoidable, but it’s not.
Esta mañana leo el artículo de Angel María sobre el orgullo de las personas a las que nos llaman “frikis” despectivamente. Habla sobre Iniciador y sobre las personas que emprenden, crean y hacen avanzar el país. Y además incluye el vídeo que os pongo a continuación:
A las personas se nos ocurren buenas ideas y solo hay que ayudarles con un empujoncito cuando hay miedo o no hay atrevimiento. No despreciemos las buenas ideas y a los emprendedores que quieren iniciarlas, ya que son fuente de riqueza, trabajo y conocimiento. Ánimo compañer@s
Cuando hablamos de cuidar al cliente en Social Media, en Internet o en el cara a cara, nunca vamos a los ejemplos que tenemos más cercanos a nosotros. En nuestro día a día, pasamos por cientos de tiendas, pequeños comercios, autónomos… y no nos fijamos en esos detalles al cliente que cada 2 por 3 realizan con el fin de que estemos contentos con ellos como clientes, porque nos conocen de siempre o simplemente porque sí.
Hoy, el caso más cercano ha sido el de la panadería a la que nos acercamos cuando necesitamos pan, bollería o cualquier cosa relacionada. A última hora de la mañana, justo cuando les coges a punto de cerrar el negocio, les pides pan y unos croissants y da la casualidad de que no tienen pan del que buscas. ¿Solución? Puedes llevarte este tipo, pero no te preocupes, que para que te vayas contento te voy a regalar 5 magdalenas y un croissant grande con chocolate. Y te hago un precio especial.
¿Así, quien no vuelve a comprar el pan a la misma panadería? Puedes llevarte un chasco si el producto que quieres no está, pero las opciones alternativas que te proponen, bien valen una oportunidad al vendedor, porque en este caso, salimos ganando los dos. ¿Por qué? Porque el negocio iba a cerrar, no iba a tener más ventas, no tenía el producto y además los productos que “regala” a ese precio, son perecederos y no hubiesen llegado nada más que a la basura al estropearse.
Puede que esta anécdota sirva para darle una vuelta más a cómo llevamos la atención al cliente en nuestro negocio y de las pequeñas oportunidades en el día a día, de ir ganando una buena reputación… en este caso, offline.
Interesante debate el que se está realizando entre los comentarios a un post de un buen blog de aquí al lado. Se discute el tema de los sueldos en Social Media, en este caso, centrados en España. Os paso el enlace y ya vosotros diréis…
En mi humilde opinión, el sueldo es algo que se debería negociar conforme a las responsabilidades que adquieres. Obviamente tienes que estar preparado para la gestión de reputación online de la marca, así que, a mi parecer, no puedes ir cobrando sueldos de becario para trabajo de directivo medio, si en tus manos tienes la capacidad de hundir a la empresa…
Pongamos que hablo de tu web. Esa página que con tanta ilusión mostraste al mundo hace un tiempo para que conocieran tu negocio y que parece que te reporta clientes y gente interesada en los productos que ofreces. Pero… ¡Ay, amigo! si yo te pregunto ahora… ¿Cuántas visitas has tenido? ¿De dónde vienen? ¿El tráfico que tienes es de calidad? ¿ se convierte en compras?
Todas estas preguntas se pueden responder fácilmente si se realiza un buen trabajo de analítica web, poniendo en marcha varios procesos para empezar a medir.
Es primordial marcarse unos objetivos para la medición de la web. Analizar los apartados, subdominios, landing pages… y decidir. ¿Que decidiremos? Elegiremos la herramienta con la cual trabajar: Omniture, GoogleAnalytics, Piwik, Yahoo Web Analytics, Snoop… etc.
Después de esto sólo queda actualizar nuestra web con el código fuente necesario para poder analizar a posteriori los datos y a partir de aquí TRABAJAR.
Conforme empecemos a tener visitas registradas, seremos capaces de analizar sus movimientos. Qué ven, por dónde van y dónde acaban. Entra aquí la persona encargada de la analítica web y que debe ser quien plantee los cambios necesarios en aquellos apartados que se necesite, para optimizar la página y mejorar los resultados.
En fin, algo que no es complicado de empezar a hacer, pero si de analizar puesto que pueden darse cientos de variables en las que se debe profundizar dependiendo del proyecto. Si necesitáis ayuda en el tema, simplemente preguntad.
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