Vale la pena verlo y escucharlo.
Emilio Duró. Todo un crack.
Emilio Duró. Todo un crack.
En Infoempleo, dentro de un artículo sobre los nuevos empleos que aparecen graias a Internet, podemos ver una pequeña clasificación y explicación a grandes rasgos, de lo que serían las nuevas profesiones en la actual Internet.
Interesante sin duda:
Community manager.
Gestiona comunidades y administra la presencia de la empresa en redes sociales. Más allá de la web 2.0 propone productos adaptados a internet.
Chief blogger officer.
Responsable del ‘blog’ de la empresa.
Expertos en ‘buzz marketing’.
Participan en foros como usuarios comunes para recomendar un producto.
También suelen ser buenos vehículos para campañas de marketing viral.
Usability manager.
Su misión es garantizar, a través de análisis heurístico, que la ‘web’ de la compañía satisfaga los objetivos para los que se diseñó y responda a las necesidades de los clientes que acuden a ella.
SEO.
Estas siglas responden al puesto de especialista en ‘search engine optimization’, y su misión es la de asesorar a la empresa para que los contenidos de su página logren un buen posicionamiento
en buscadores.
SEM
El experto en ‘search engine marketing’ va mucho más allá del SEO, ya que su objetivo es destacar la presencia de la compañía en estos mismos buscadores, pero a través de otras herramientas como la publicidad o la compra de palabras.
Information architect.
Es el responsable de la ordenación lógica de los contenidos de la ‘web’ de una empresa. Su misión consiste en aplicar el sentido común y la visión global a los especialistas anteriores.
Webmetrista.
Mide y potencia la evolución de audiencia del ‘site’ de la empresa y la traduce con fines comerciales.
E-commerce consultant.
La optimización de la ‘web’ y el correo electrónico como herramienta comercial es su principal labor.
¿Qué os parece? ¿echáis de menos alguna más, aparte de los Social Media Managers?
Bien sea por etiqueta o por seguridad, seguir estas recomendaciones de la página howstuffworks.com puede ser útil.
1. Conversaciones personales: en Facebook los usuarios pueden publicar en el muro notas, imágenes o videos, pero las conversaciones personales deben ser manejadas como correos electrónicos porque este tipo de mensajes son solamente entre quien los envía y quien los recibe. Si se trata de un tema que solo se quiere compartir entre amigos, familiares o compañeros de trabajo, entonces no debe estar ante los ojos de todos los usuarios.
2. Reuniones sociales: a menos de que sea intencional que se quiere dejar a las otras personas por fuera de los planes no es buena idea publicar toda la agenda personal. Tampoco es seguro si hay ex novios celosos a bordo.
3. Enlaces a otras páginas web: en el momento en el que se publica un enlace en un perfil, hay que revisar si una red social de diversión está de alguna manera relacionada con una como LinkedIn. Alguien puede estar considerando una hoja de vida para un nuevo trabajo y por un enlace a un sitio en especial, las intenciones de contratación pueden verse truncadas.
4. Información sobre la empresa: los ascensos, cambios de puesto y nuevos proyectos son algo que puede ser información privada y que puede afectar a la compañía si se hace público. Muchas empresas tienen entre sus políticas de seguridad no aparecer en las redes sociales.
5. Fotos de los hijos: si se es parte del 40% de usuarios que no tiene el acceso restringido a su perfil, poner fotos de los familiares y además información como “mi hijo está tan grande que ya lo puedo dejar en la casa solo”, hay delincuentes en la red pendientes de este tipo de información.
6. Dirección y número telefónico: hay que ser estricto a la hora de compartir estos datos. Si es evidente que una persona salió de vacaciones, cualquiera puede deducir que la casa está sola un tiempo y esto es arriesgado ya que puede implicar un robo o, por ejemplo que se hagan pedidos o domicilios a esa dirección en la ausencia del dueño.
7. Información financiera personal: aunque parezca increíble, aún hay personas que hablan de sus finanzas en las redes sociales. En conversaciones en el muro de Facebook, a veces las personas revelan a donde han pasado sus cuentas bancarias o en dónde tienen sus ahorros.
8. Contraseñas: probablemente si las personas no divulgaran al mundo su contraseña, Facebook no tendría esta advertencia como número uno en las cosas que no se deben hacer. Otro caso frecuente es el de pasar la claves a amigos o a parejas que en cualquier caso de conflictos en la relación las pueden utilizar con malas intenciones.
9. Preguntas de seguridad en contraseñas: ¿cuál es el nombre de mi mascota? ¿cuál es mi color favorito? Revelar estas preguntas que se hacen cuando se olvidan las claves también puede dar acceso a delincuentes.
10. Cualquier cosa que no quiera que el mundo entero sepa: Todo lo que se publica en las redes sociales, así los perfiles estén configurados totalmente privados, tiene el potencial de ser visto por alguien que no debería verlo o que no quiera que se vea. “Si lo duda, no lo ponga” es el mejor control que se puede tener.
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